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Resiliencia y sostenibilidad para Atacama

28 / 02 / 22

El recuerdo de los aluviones de 2015 y 2017 entre quienes vivimos en Atacama está siempre presente, como no podría ser de otra manera dados los devastadores efectos que produjeron en la comunidad. Lo volvimos a sentir en enero cuando se preveía una lluvia de alta intensidad para las zonas precordilleranas y cordilleranas de la región, una situación que desde aquellos difíciles días se repite cada cierto tiempo y que sin duda continuará cada vez que se pronostique un evento climatológico de proporciones.

Vivir y entender nuestra región es también conocer sus carencias y necesidades, es decir comprender su realidad particular. Una de éstas es la desprotección que sienten las personas ante la posibilidad de que se repita lo de 2015 y 2017. De ahí la importancia de que las importantes obras de mitigación que está desarrollando el Ministerio de Obras Públicas, que muestran un significativo avance en la Quebrada de Paipote, pero que aún tienen un largo camino para que finalicen los 7 proyectos de gran envergadura para el control de crecidas de cauces y aluviones -que además incluyen intervenciones en los ríos Salado, El Tránsito y El Carmen, Tierra Amarilla y Copiapó urbano y rural-, cuenten con una política de Estado y un fuerte apoyo por parte de las autoridades que les tocará liderar Atacama en un próximo período.

Este no es un tema menor. No sólo por el impacto que tendrán en la sostenibilidad del territorio y la calidad de vida de las personas, sino porque dada la alta inversión que consideran en el total -alrededor de mil millones de dólares, cifra inédita para Atacama-, se requerirá una coordinación con múltiples actores, colaboración y esfuerzos mancomunados, pues los mecanismos para aprobar su financiamiento aún mantienen evaluaciones genéricas y centralizadas que muchas veces no consideran las realidades locales.

Eventos climatológicos volverán a ocurrir más temprano que tarde y es fundamental que nuestra región cuente con la infraestructura necesaria para mitigarlos. Esta será una manera para que en un futuro esperemos no muy lejano las lluvias sean motivo de alegría -como tiene que ser en un contexto de sequía- y no una preocupación permanente para toda la comunidad.

Guillermo Ramírez Aceituno
Presidente CChC Copiapó