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Productividad laboral: el desafío pendiente

11 / 09 / 15

El Informe de Política Monetaria (IPoM) de septiembre nos confirmó algo que se venía previendo dadas las señales del mercado: la economía del país se ha desacelerado y no muestra signos de recuperación. El Banco Central ha vuelto a bajar la estimación del crecimiento para este 2015, en un rango de 2% y 2,5%, y en su informe se desprende que debe haber un especial cuidado con la inflación.

El IPoM también muestra que los principales motores del crecimiento económico –consumo e inversión- han continuado debilitándose, en especial la inversión privada. Y, por su parte, el mismo informe prevé que el valor de cobre estará en un promedio de US$ 2,55 la libra en 2015, lo que complica uno de los mayores ingresos que tiene Chile, lo que indica que a futuro, si no se quiere expandir un déficit fiscal, el Estado deberá tener un comportamiento más austero.

En este contexto, muchos nos preguntamos qué estamos haciendo para enfrentar este escenario. Aunque es verdad, como ha comentado el Ministro de Hacienda, Rodrigo Valdés, que Chile es capaz de enfrentar esta “tormenta” de mejor manera que varios de los llamados países emergentes, seguramente estas fluctuaciones de la economía mundial, que tienen particular incidencia en las naciones productoras de materias primas, como la nuestra, no será algo pasajero, sino que se irá repitiendo a través del tiempo.

Entre los muchos desafíos que tiene Chile para prepararnos de cara al futuro, hay uno que está pendiente: abordar sus índices de productividad en el trabajo, tomando en cuenta que según un reciente estudio de la OCDE estamos situados en la penúltima posición de productividad laboral. Para ser precisos, la productividad la entenderemos como la capacidad de generar más y mejores productos y servicios con el mínimo de recursos físicos y humanos.

Como Cámara Chilena de la Construcción estamos tomando cartas en el asunto. A raíz de una alianza con el Consejo Minero –el 60% del total de un proyecto de inversión minero se destina a construcción-, la Corporación de Desarrollo Tecnológico realizó un estudio en terreno donde reveló que en minería sólo un 49% de la jornada de trabajo resulta ser tiempo efectivo.

Con estos resultados, se han conformado mesas de trabajo entre mandantes, contratistas y constructoras, poniendo en marcha una estrategia para contrarrestar esta falta de productividad, que incluye coordinación integrada de proyectos; gestión de actividades previas al inicio del proyecto; planificación logística y operacional; y marco regulatorio normativo y gestión de recurso humano, la que permitiría aumentar en 60% el tiempo efectivo de trabajo, lo que significaría, poniendo como plazo el 2020, un ahorro anual de unos US$300 millones.

Otro factor que se podría considerar, es mejorar los tiempos y formas de pago de productos y servicios que brindan las pymes a grandes empresas y sector público, ya que las horas que destinan los emprendedores al financiamiento de sus empresas, se lo tienen que restar a mejorar sus productos o procesos productivos internos.

Según Paul Krugman, Premio Nobel de Economía 2008, aumentar la productividad es la única manera de garantizar la prosperidad en los países. Pero este es un desafío que no sólo incluye al sector privado, también debemos tener una administración pública que sea facilitadora de emprendimiento y desarrollo de inversiones desde distintas áreas, dentro de un marco de sostenibilidad y certeza jurídica.

Para el caso de la productividad laboral, tener una legislación que en vez de poner trabas, acompañe esta dinámica, donde debe estar presente la flexibilidad y adaptabilidad laboral, es clave, algo que echamos de menos en la discusión del proyecto de ley de reforma laboral, tomando en cuenta que esta sí es una problemática de fondo que debemos superar para el desarrollo del país.

Yerko Villela

Presidente CChC Copiapó