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¿Plan regulador o planificación urbana?

06 / 02 / 16

La Arquitectura, -para muchos el “primer arte” que forma parte de las “Bellas Artes” (el cine es el séptimo según Riccioto Canudo, "Manifiesto de las Siete Artes", 1914)-, considera en su concepción al espacio habitable humano como materia, y a la belleza y el buen gusto como razón de ser. En donde lo auténtico (local), lo verdadero (representativo), lo útil (práctico), lo duradero (que se proyecte en el tiempo), entre otros, son valores que, conjugados con la estética y la técnica (correcta ejecución), configuran un todo virtuoso que le otorga un carácter particular al desafío de la “calidad de vida en nuestras ciudades”.

La concepción de nuestras ciudades como reservorio complejo del habitar a través de la arquitectura (barrios, plazas, parques, industria, vivienda, etc.) debe reflejar esta noble voluntad humana, siendo inclusiva, considerada en la diversidad y no contemplativa.

La realidad de los Planes Reguladores en Chile (y Osorno no escapa a ello), como instrumentos de planificación territorial que permiten “ordenar y reorientar el desarrollo urbano”, nos alejan de este desafío del “Arte” en la medida en que por un lado deben sufrir largos y engorrosos procesos (el de Osorno ha iniciado 2 inconclusos: 1998 y 2006) y que, por otro lado, buscan resolver cuestiones más bien básicas de una manera estática sin considerar la dinámica permanente propia del desarrollo social, de sus requerimientos, de los intereses público-privados y de las políticas públicas.
Nuestras ciudades requieren administradores especiales del desarrollo urbano (ejemplos mundiales hay en cantidad), equipos interdisciplinarios que se vinculen directamente con la gestión y la conducción de los desafíos diarios de nuestra sociedad organizada.

El Plan Regulador de Osorno pasa hoy por su tercer proceso, iniciado el 2009, que, como CChC Osorno, esperamos tenga resultado positivo en su fase crucial de presentación en el Ministerio del Medioambiente. Una vez aprobado este instrumento, consideramos necesario constituir instancias de trabajo que nos acerquen a los nobles conceptos del arte y de calidad de vida, en consideración con nuestras particularidades, el patrimonio y el constante cambio. La participación bien entendida y adecuadamente administrada debe dar positivos frutos no sólo en una “consulta pública”, necesaria en el proceso del “Plan Regulador”, sino de una forma permanente y debidamente profesionalizada y estructurada, anticipándonos al futuro que nos desafía cada día. Más que su instrumento de planificación, nuestro objetivo final debe ser la ciudad que habitamos.

Ronald Scheel Bass

Presidente CChC Osorno