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Mirada Térmica en la Edificación Pública de la Región de Aysén

21 / 11 / 16

En esta región, donde el principal gestor de proyectos es el Estado, la influencia que ejercen las edificaciones publicas en el diario vivir, hacen que sus obras tengan una relevancia fundamental para la vida de su gente, por lo que la excelencia se justifica a plenitud, aquí, en ocasiones y sectores, más que un mayor o menor confort, el tema llega a ser de sobrevivencia.

Los últimos años el Ministerio de Obras Públicas, ha incorporado la eficiencia energética en sus obras a nivel nacional, en la búsqueda de mejores condiciones medio ambientales, con el menor costo de operación posible. Es así que hace ya un par de años, ha elaborado manuales de diseño pasivo y eficiencia energética, efectuado un monitoreo a edificios construidos con y sin esta mirada, cuantificado sus pérdidas y ganancias.

En nuestra región, quizás mucho más que en otras, el tema es de gran relevancia, ya que sus condiciones ambientales naturales en ciertas épocas del año son particularmente adversas y los costos asociados a la introducción de nuevos materiales y tecnologías, difícilmente los absorbe un particular común.

Pero ¿cómo se es eficiente energéticamente en esta región? A mi modo de ver, estamos en una etapa donde nuestra zona al estar aislada y aún poco poblada, no disponemos de ciertos insumos o especialistas en cantidad adecuada, por lo que para ser eficientes debemos ser prácticos. Sin esta variable, lo tecnológicamente eficiente deja de serlo. La clave para que lo eficiente térmicamente tenga éxito, es que sea práctico. La incorporación de sistemas eficientes, pero sofisticados hacen que estos no cumplan su objetivo, experiencias al respecto sobran, tales como la incorporación de griferías electrónicas, fluxómetros o geotermia para tecnologías mayores donde la falta de repuestos o especialistas hacen que los sistemas queden no operativos por un largo periodo. De allí la importancia de los sistemas pasivos que funcionan por sí mismos, dando tiempo para que paulatinamente la región esté preparada para recibir nuevos sistemas activos introducidos por los organismos estatales.

La eficiencia debe ser práctica y acorde al lugar, pero lo práctico no necesariamente es eficiente. Aquí entramos a otro tema, la fuente de energía para calefacción, que en la región históricamente ha sido la leña, porque era un recurso que estaba a la mano, económico y abundante, agregado al hecho que la población era menor. Sin embargo, hoy la situación es diferente, el recurso está cada vez más lejano y la población en las ciudades se incrementa de manera sostenida, provocando una alta contaminación, A pesar de ello, se mantiene en uso por tradición y porque sigue siendo el combustible más económico. Si bien la población conoce el daño que causa a la salud, cualquier cambio queda postergado, porque las alternativas son más caras. Así los que pueden, escapan transitoriamente de esta nube tóxica desplazándose a la periferia.

El Estado debe crear la condiciones para que su población pueda vivir en un ambiente sano, ofreciendo alternativas de energía cada vez más limpias, primero a corto plazo, subvencionando combustibles tradicionales como el gas o el petróleo, para luego a mediano y largo plazo, incorporar eficientemente los recursos de que dispone la región, aprovechando principalmente sus potencialidades hídricas o eólicas. Esto aún sacrificando rentabilidades, para considerar desde allí, el uso de sistemas activos y eficientes.

Avanzamos hacia nuevas tecnologías y materiales más eficientes, las obras publicas al incorporarlos los dan a conocer a la comunidad, quienes luego en el diario vivir los evalúan, para luego a través de profesionales locales, considerar su uso en construcciones particulares para los casos formales, o a partir de recomendaciones de maestros en las construcciones informales. Así por ejemplo en un lapso no mayor a 15 años pasamos de las ventanas de vidrios simples a los termo paneles, de las estufas a combustión simple a doble combustión, incorporación de paneles SIP, tuberías de polipropileno. etc.

El gran aporte que hoy se está haciendo en las obras publicas, es el envolvente térmico, que permite aislar los edificios dejando atenuada la lucha contra la naturaleza. La gran deuda, es lograr una matriz energética sustentable.