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Minería subterránea: El nuevo desafío

26 / 01 / 17

Para nadie es novedad si hablamos del complicado escenario económico que está viviendo la industria de la minería a nivel local, regional y nacional. Un escenario donde los más perjudicados han sido las empresas que prestan servicios externos, las empresas contratistas, esas que generan un importante número de puestos de trabajo, los que han ido disminuyendo mientras se ahonda más la crisis sectorial.

A pesar de este escenario, la industria minera en la zona vive un proceso de cambio, ese que en su momento fue duramente criticado, y que hoy está prácticamente en su etapa final, hablamos de la trasformación de Chuquicamata, que dejará de ser a rajo abierto para ser subterránea. Mucho se habla de esto, pero poco del impacto que podría generar en las empresas locales, esas que deberán transformarse junto a la división de Codelco.

Los procesos ya no serán los mismos, Chuquicamata subterránea necesitará de servicios especiales, esos que no abundan en la zona, por lo que las empresas de deberán modificar su oferta de prestaciones para mantenerse vigentes en el mercado, algo que significará una inversión importante en capacitación del personal, renovación de equipamientos y estándares de trabajo.

Hasta ahora la participación del empresariado local en el proyecto construcción ha sido muy baja, y la preocupación de hoy, es que ésta situación no persista en el área operacional. Sabemos que existirá competencia de empresas foráneas, pero es necesario que la mandante considere también al empresariado local, es una responsabilidad social empresarial que no deben olvidar.

Sin embargo, hace unos días dimos el primer paso, tras reunirnos con el gerente de la mina subterránea de Codelco Chuquicamata, esto nos abre una puerta a generar lazos, a propiciar el diálogo y a que nuestras empresas comiencen a prepararse para esta reconversión que viene, y así puedan optar por la mano de obra local, contribuyendo además, a disminuir los índices de cesantía en la zona.

Creemos que ese escenario puede cambiar, y esperamos que por el bien de la minería y del futuro económico de las empresas locales, la instancia de diálogo se debería dar de manera más frecuente, con el fin de conocer en detalle los desafíos que afrontará la industria del cobre, desafíos interesantes y que estamos dispuestos a asumir.

La invitación está hecha, sólo nos queda realizar los cambios necesarios en nuestras empresas para ser parte de este gran proyecto.