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La agenda pro-inversión y las demandas sociales

27 / 09 / 22

Por Ricardo Salman Aburdene, presidente CChC Chillán

Podría pensarse que hay una disyuntiva entre atender una agenda pro-inversión y resolver los problemas sociales, pero lo cierto es que la cuestión económica es muy importante también a la hora de resolver dichos problemas. Lo que saca a la gente de la pobreza es una economía sana y en crecimiento, al contrario de lo que viene ocurriendo hoy en día, en que tenemos un crecimiento en el desempleo y un incremento de los pobres producto de la caída en la actividad económica.

La pobreza aumentó en Chile desde el 8,6% en el año 2017 al 10,8% en el año 2020, es esperable que con los años de pandemia esta situación haya empeorado aún más. Prueba de lo importante que es la economía, en el mes de abril recibimos del gobierno un plan llamado de recuperación económica, ahora en septiembre se dio a conocer un plan pro inversión, todos estos programas de gobierno van a ser siempre bien recibidos, porque reconocen la importancia de la inversión, y que el 60% de esta pasa por el sector construcción, el cual tiene además la ventaja de que es intensivo en mano de obra, creando empleo formal y de calidad. Son precisamente estos aspectos lo que hoy día está faltando en la economía, recuperar parte del empleo formal perdido en los tiempos de pandemia, ya que lamentablemente la vía de recuperación principal ha sido mediante el trabajo independiente.

En las grandes crisis económicas de alcance mundial de las últimas décadas, el efecto para Chile había sido menor que para el resto del mundo, la situación a la que nos enfrentamos con la actual crisis económica y que viene para los próximos meses y para el próximo año, es radicalmente distinta. El blindaje se ha terminado, por una parte, tenemos nuestras cuentas nacionales debilitadas, persistente déficit fiscal y pérdida de los ahorros externos, junto con la salida importante de capitales que hemos tenido en el último año, además hemos visto la retirada de numerosas empresas del país, capitales extranjeros que salen, sumado a ello la quiebra de muchas empresas durante el presente año, destacando empresas del área de la construcción, perdiendo con ello infraestructura productiva.

Todo este escenario hace prever que vamos a requerir un gran acuerdo nacional en torno a ciertas materias que sean de pro-inversión. Sabemos también que, para resolver las demandas sociales, las que también queremos ayudar a sacar adelante con este gobierno, se requieren más ingresos fiscales y el 80% de los incrementos en los ingresos, provienen del crecimiento económico. Sin inversión, sumado a una productividad decreciente en los últimos años en la economía, será muy difícil contar con las condiciones e ingresos necesarios para resolver los problemas que demanda la ciudadanía.

Por todo lo anterior, un compromiso verdadero en las materias para resolver los problemas sociales debiera ir acompañado de un acuerdo profundo en materia económica con reglas claras y estables en el tiempo.

Las reformas tributarias, reforma laboral, reforma previsional y constitucional, paradójicamente, no conforman el escenario propicio para levantar la economía y resolver las demandas sociales. Las autoridades de nuestro país deben considerar un justo equilibrio en estas materias en beneficio de los más pobres.