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Inflación: Un golpe al sueño de la vivienda propia

12 / 12 / 22

Presidente CChC Valparaíso, Gabriel Benavente

El aumento de la inflación es una muy mala noticia para el país y especialmente para las familias de menos recursos.

El alza sostenida de la Tasa de Política Monetaria por parte del Banco Central era una respuesta al aumento de la inflación que han provocado, tanto el escenario internacional como las decisiones políticas adoptadas en el país, por lo que la reciente decisión del organismo, en orden a mantener la tasa rectora, pudo ser interpretada como el principio del fin de la escalada inflacionaria. Sin embargo, este alto IPC de 1% en noviembre, está diciendo otra cosa.

Como primer efecto, cualquier instrumento indexado a la inflación aumentará su valor con la misma o mayor fuerza que lo que ocurre al IPC. Las tasas de créditos hipotecarios en UF seguirán aumentando y con ello las condiciones de acceso al financiamiento se tornan cada vez más restrictivas y más difícil la compra de una vivienda. Y en un escenario de creciente déficit habitacional, como el que vive nuestra región, esto es especialmente grave.

Además, un país con una inflación que aumenta es un país que se empobrece, lo que está afectando especialmente a las familias más vulnerables, las que tendrán menos posibilidades de acceder a la casa propia.

Estimamos que por cada punto porcentual que sube la tasa de interés de un hipotecario, el dividendo mensual sube del orden del 14%. De esta manera, las familias deben acreditar más ingresos para acceder al préstamo para la vivienda. Si a esto se agrega que ya hay bancos que optaron por no dar créditos a 30 años, sino a un máximo de 15 o 20 años, el resultado es que se agudizará aún más el problema del déficit habitacional.

El sector construcción, en tanto, se ha visto perjudicado, al enfrentar un escenario menos favorable y de alta incertidumbre, y con más restricciones para iniciar nuevos proyectos y mejorar la provisión de viviendas, así como por los efectos de la situación económica en la demanda, lo que tiene a muchas empresas al borde de la insolvencia o derechamente pidiendo la reorganización.

En este caso, las elevadas tasas de interés y las restricciones de los bancos, están dificultando el acceso al financiamiento de nuevos proyectos, lo que, sumado a la caída en las ventas inmobiliarias, desalienta nuevas iniciativas, por lo tanto, desincentiva las inversiones y afecta la creación de empleo.

Por todo esto, tanto la política fiscal como la política monetaria deben converger para contener la inflación, en el marco de una mejor convivencia nacional. Y el sector público y los privados, debemos seguir colaborando para apoyar a los miles de familias que ya no pueden seguir esperando por su casa propia.