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Dos Osornos

09 / 10 / 21

Por Andrés Angulo, presidente CChC Osorno

Publicado en el Diario Austral Osorno el día sábado 09 de octubre, 2021

Osorno, nuestra ciudad; con todos sus barrios y sectores, ocupa una superficie de 33 km2. Rodeando este núcleo urbano existe otro Osorno, con la misma superficie que el Osorno urbano formado por subdivisiones de parcelas de 5.000 m2 y algunas incluso de menor superficie llegando hasta los 500 m2. Dos realidades para un solo centro urbano; ambas formales ante la ley. Dos definiciones, la primera la de la ciudad compacta de alta densidad, la segunda la de la ciudad dispersa o difusa la de los suburbios expandidos, consumidores de suelo en baja densidad, ambas en una sola realidad.

Sin duda que la primera causa de esta expansión perirurbana, es la falta de suelo urbanizado dentro del “límite urbano” de la ciudad formal. Por cierto, se entiende por suelo urbanizado aquel que cuenta con factibilidad sanitaria. Es decir, que está dotado de conexión a redes de agua potable y alcantarillado. Para edificar viviendas, no basta que el suelo este contenido dentro del límite urbano, sino que además debe estar dentro del área de cobertura de la empresa sanitaria concesionaria de dichos servicios; en el caso de Osorno, esta empresa es ESSAL.

Como decíamos, la superficie urbana de Osorno es de 33 km2 y la cobertura de la concesión sanitaria es de solo 24 Km2. En otras palabras, solo el 73% de la superficie urbana de nuestra ciudad cuenta con suelo urbanizado.

De los 9 Km2 (27%), sin cobertura debemos descontar 1 Km2 (3,0 %), por áreas de riesgo y protección 2 Km2 (6,1%) por áreas de actividades productivas, 2 Km2 (6,1%) por áreas de equipamiento e infraestructura y 4 Km2 (12,1%) por área habitacional mixto.

4 Km2 (12,1%) de la superficie del Osorno formal, ese contenido por el límite urbano fijado por un plano regulador de hace 30 años es de uso “habitacional mixto” pero no cuenta con factibilidad sanitaria. En cifras gruesas, en esas 400 hectáreas y a razón de 60 departamentos por hectárea se pueden construir 24.000 unidades o a razón de 34 viviendas por hectárea se pueden construir 13.600 casas.

En conclusión, la proyección que hace 30 años se hizo del crecimiento de la población para el plano regulador vigente de nuestra ciudad estuvo acertada, y queda claro que la solución del déficit habitacional que nos aqueja no pasa por más espacio urbano, si no por dotar al existente de los servicios sanitarios que den factibilidad a su uso habitacional. Es urgente que ESSAL asuma su responsabilidad social y pase a ser parte de la solución del problema habitacional de nuestra ciudad.