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Copiapó: Lecciones aprendidas en la industria de la construcción por la pandemia

No hay duda de que la llegada de la pandemia nos trajo innumerables problemas, pero también fue una oportunidad para seguir trabajando en nuestra resiliencia local y la capacidad de innovación, que hoy en día son imprescindibles para la sostenibilidad de las empresas. En el caso de la construcción nos hemos dado cuenta que aún existen brechas significativas en el avance de las tecnologías, industrialización y productividad (según datos de Clapes UC, si la productividad laboral en la construcción fuese igual al del total de la economía, el PIB de Chile hubiera sido un 1,8% mayor en el período 2000-2020) y que sin dudas debemos abordar.

Tomando en cuenta lo anterior, la clave ha sido la adaptabilidad durante esta pandemia, pero también se debe decir que aceptar este nuevo escenario y responder con
flexibilidad no ha sido una tarea fácil. Tuvimos que aprender a trabajar de manera remota, utilizar plataformas de comunicación y aplicar nuevos métodos tecnológicos que hasta antes de la pandemia si bien se usaban, en general eran un complemento más que lo usual.

Así, hubo que avanzar en soluciones innovadoras, para que las obras pudieran tener una continuidad en terreno -que gracias a estrictos protocolos sanitarios han mantenido tasas de contagios comparativamente mucho más bajas que la media nacional-, administrativa y de todas las áreas que son parte de la actividad. Aquí surge la posibilidad de contar con robots o el uso de cámaras para un monitoreo a distancia -que incluyan Inteligencia Artificial- con el objetivo de mantener la calidad y seguridad que caracteriza a este sector productivo, pero la pandemia nos tomó en una fase donde las capacidades y la disposición de estos mecanismos aún no estaban instaladas, por lo que aún tomará un tiempo para consolidar estos sistemas.

Aprendizaje

El trabajo colaborativo que hemos estado obligados a potenciar nos ha mostrado que las diferentes opiniones y perspectivas potencian y enriquecen las obras. Hoy es posible conversar con pares en otras regiones sobre problemáticas similares sin movernos del escritorio. ¡Ya no hay fronteras! Esto hoy en día nos abre innumerables puertas, incluso fuera de Chile.

También las nuevas tecnologías están más cerca que nunca. El uso del BIM en las etapas tempranas de un proyecto será crucial, ya que nos permitirá contar con una planificación más detallada y real. Del mismo modo la supervisión de obras la podremos realizar de manera más eficiente contando con plantillas online de control
tanto de las obras como en prevención de riesgos, las que serán grandes oportunidades para incorporar soluciones tecnológicas que ya tenemos en Chile y que además forman parte de la CChC.

Como Cámara regional hemos trabajado para abordar parte de estos temas, comenzando con una capacitación en sistemas digitales a líderes de empresas socias en manos de la Consultora Ingennio, pues ellos deben ser los protagonistas en los cambios de sus organizaciones. En esta línea, también realizamos una incorporación de softwares para la digitalización de bodega y supervisión de calidad en una obra local, la que nos entregó grandes resultados que hoy deberíamos implementar en más constructoras de la zona, para ser más competitivos e integrarnos de manera correcta a todos los desafíos que trae el siglo XXI.

¿Cuáles son los grandes desafíos que nos quedan por delante?

Lo primero es que la logística sigue en deuda con la industria, debemos reforzar y mejorar la manera en la que llegamos con los insumos y traemos materiales desde otras
regiones. En este sentido, debemos también privilegiar materiales locales para la construcción y las áreas verdes, lo que también es parte de potenciar nuestra identidad.

El segundo gran desafío es el avance de la industrialización. Contar con pre fabricados en diversas materialidades, que incorporen la sustentabilidad con el medio ambiente, es un camino que debemos transitar si queremos tener una construcción 100% industrializada, amigable con su entorno y sostenible en el largo plazo. La economía circular -que incluya el reciclaje- ya no es sólo un desafío, es una imperiosa necesidad que debemos aplicar.

Y, en tercer lugar, las nuevas tecnologías, como el uso de drones, la transformación digital de los proyectos y la aplicación de sistemas que promuevan una comunicación horizontal y eficiente, hoy más que nunca deben ser el soporte que permita disminuir costos y aumentar la productividad.

La pregunta, en definitiva, que dejamos para reflexionar es: ¿cómo nos imaginamos la construcción en diez años más?

Claudia Ahumada
Presidente Comisión Innovación CChC Copiapó