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Copiapó: La necesidad de construir acuerdos

23 / 01 / 20

Este mes, la Cámara Chilena de la Construcción (CChC), a través de su informe Macroeconomía y Construcción (MACh), realizó proyecciones sectoriales para el 2020, tomando en cuenta las principales áreas de inversión -vivienda e infraestructura-, el contexto económico, el comportamiento tendencial del empleo, las expectativas de empresarios y consumidores y el impacto que ha tenido la crisis social que vive el país, concluyendo que se prevé para el próximo año una disminución en la inversión de un 7,7% para el sector.

Si bien el Gobierno ha anunciado un importante gasto público anual, este tiene un impacto menor en comparación con la inversión privada (representan un 37% y 63% de la construcción respectivamente), afectada principalmente por la incertidumbre, la falta de consensos, la destrucción de bienes y la paralización o discontinuidad de actividades.

Dentro de este escenario, lo más afectado sería el empleo, en un sector que representa alrededor del 8% de la fuerza laboral, donde se podrían perder en torno a 40 mil puestos de trabajo, aumentando la tasa de cesantía hasta un 12%.

Esto último también fundamentado en que el Producto Interno Bruto (PIB) de la construcción se compone en un 80% en mano de obra y sólo un 20% en capital, siendo muy intensiva en oportunidades laborales.

Esta es una situación que nos preocupa en la región de Atacama, que ya viene golpeada desde antes de octubre con índices de cesantía que están por sobre el promedio nacional y con una economía que no se ha logrado reactivar, a pesar de que organismos expertos y técnicos, como Cochilco, la siguen proyectando como una de las zonas con mayor potencial en el país.

Todos podemos jugar un rol relevante en este contexto. Hoy más que nunca debemos dejar la polarización y ser capaces de construir consensos (tomando en cuenta los resultados de la encuesta CEP, donde el 78% de los encuestados cree que es preferible que los líderes políticos privilegien los acuerdos) para dar respuestas a legítimas demandas ciudadanas, siempre en un marco de respeto y paz social, dejando atrás la violencia, que permitan mejorar sustancialmente el bienestar de quienes soñamos con una mejor Atacama.