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Copiapó: Calidad de Vida Urbana

29 / 05 / 17

La semana pasada, se presentó una nueva versión del Índice de Calidad de Vida Urbana (ICVU), estudio desarrollado por la Cámara Chilena de la Construcción y la Universidad Católica, que analiza variables objetivas y cuantificables, para hacer una comparación entre 93 comunas que tienen más de 50 mil habitantes, lo que representa el 85% de la población en Chile. Entre estas, hay dos de Atacama: Copiapó y Vallenar.

El caso de la capital regional es bien paradigmático. Entre 2015 y 2017 ha retrocedido 21 lugares, pasando de estar en el rango superior, a sectores intermedios y con un claro sesgo a la baja.

¿Qué es lo que explicaría esta situación?

Arturo Orellana, coordinador del equipo de trabajo de la PUC, explicó que hay una correlación entre estos resultados con la baja de la minería y su impacto en la economía. Pero también existen otros factores asociados -incluso más relevantes-, como la falta de planificación y el importante déficit en infraestructura y equipamiento que presenta la ciudad, que ha quedado en evidencia en el crecimiento irregular que ha experimentado la urbe, en los aluviones del 25M y las inundaciones del fin de semana pasado.

En otras palabras, aún no podemos superar el ser un “campamento minero”, ya que estamos asociados al potencial económico de la minería, pero no a una ciudad que entregue las herramientas necesarias -y también protega, como vivimos recientemente- a sus habitantes para tener un desarrollo pleno.

El ICVU nos pone un desafío, que debe ser liderado por las autoridades y acompañado por los muchos actores regionales que existen. Debemos construir una visión ciudad -que también debe considerar estos recientes acontecimientos naturales-, que guíe los esfuerzos urbanos hacia objetivos y que sean dirigidos en el corto plazo por instrumentos de planificación que se puedan hacer cargo de las contingencias.

Esta dinámica ya no puede seguir esperando. Con un cambio climático evidente, con un crecimiento de la población que en las próximas décadas superará los 200 mil habitantes, con la falta de obras de infraestructura que mejoren la calidad de vida y protejan a la población, es momento -diría fundamental- de proyectar los futuros desafíos que enfrentará nuestra ciudad, que debe incluir una preparación definitiva ante catástrofes naturales.