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Campamentos: Menos palabras y más acciones

Presidenta CChC Valparaíso Marisol Cortez Villanueva

Es lamentable la realidad que expuso el Catastro de Campamentos de TECHO, que revela que en nuestra Región las familias viviendo sin condiciones básicas pasaron de 11.228 en 2019 a 23.843 en 2021, un alza de 112 por ciento.

Los campamentos son la expresión más dramática de esa realidad que incluye males sociales como el hacinamiento, el allegamiento, la segregación, las malas condiciones urbanas y los mayores problemas de la clase media para obtener una vivienda, lo que ha quedado en evidencia producto de la crisis sanitaria y económica.

Es triste, pero no es una sorpresa. Como Cámara hemos advertido que los últimos años se ha registrado un fuerte aumento de la demanda por viviendas de parte de familias vulnerables y de sectores emergentes, y eso es patente en comunas con buena infraestructura y servicios.

Mientras, paralelamente se ha ido incubando un problema, porque en esas comunas se han ido implementando crecientes restricciones al desarrollo habitacional, especialmente para la construcción de edificios de departamentos. Y muchas veces la incerteza jurídica ha afectado la materialización de nuevos proyectos, que podrían satisfacer en parte esa demanda.

Esto ha provocado un explosivo aumento del precio del suelo lo que ha impactado el precio de las viviendas, haciéndolas cada vez menos alcanzables para las familias. Y más allá de las razones, hoy tenemos necesidad urgente de nuevas viviendas.

Por ello debemos adoptar soluciones concretas, con altura de miras y sin ideologías. Y para poner manos a la obra, hay que avanzar en acuerdos claves:

• Planificación urbana integrada y de largo plazo, que asegure la provisión de suelo urbano para mantener una adecuada oferta de viviendas.

• Una nueva forma de gobernar las ciudades, con una autoridad metropolitana, que asegure que las urbes den cabida a todos y no excluyan a las personas.

• Densificación equilibrada e inclusiva en las zonas aledañas a la infraestructura pública de alto estándar, para viviendas con y sin subsidio.

• Nueva y potente política de arriendos en la que participen el sector público y el privado, y focalizada en las comunas con mayor déficit habitacional.

• Grandes acuerdos que nos permitan avanzar en estas soluciones. Hay que actuar ahora, para controlar la crisis social que ya se vive en los campamentos.

Debemos también reconocer los logros de nuestra política habitacional durante 30 años y los grandes esfuerzos desplegados por el MINVU, pero sabemos que no alcanza. Todos tenemos que hacer más y lo primero es ponernos de acuerdo. Como gremio hicimos convenios y alianzas con el MINVU y con TECHO y damos pasos concretos para avanzar en soluciones. Pero falta. Esperamos que este nuevo informe que desnuda nuestra vergonzosa realidad regional, sea el hito que gatille los consensos necesarios para enfrentarla. Hay casi 24 mil familias que no pueden seguir esperando.