bagaro-buenas-practicas.jpg
bagaro-buenas-practicas.jpg

Pantallas separadoras y mascarillas de colores fue la innovación de Agrícola y Forestal Bagaro

Usar mascarillas es una cosa y que sean efectivas, otra. En esta empresa fueron muy originales para controlar que los trabajadores no se expusieran. Cada día cambiaban el color de las mascarillas para asegurar que se desecharan. Eso sumado a la instalación de pantallas separadoras en un área específica, donde el distanciamiento es difícil, les valió el reconocimiento de la Cámara Chilena de la Construcción.

En Agrícola y Forestal Bagaro la originalidad e innovación fueron los puntales para mantener alejado el Covid. Desde el comienzo de la propagación el virus en nuestro país, el área de prevención y la gerencia de la empresa se propusieron implementar ideas preventivas que se instalaran como cualquier otra medida de seguridad para los cerca de 100 trabajadores que tienen en sus plantas.

Es así como introdujeron mascarillas de colores para cada día y se las ingeniaron con la estructuración de separaciones en forma de pantallas entre trabajadores, que por la naturaleza de su función no podían guardar distancia física.

En un principio estábamos todos un poco complicados, porque no sabíamos cómo iba a terminar todo esto. Lo primero que hicimos fue comenzar a adoptar los protocolos de la Seremi de Salud y de la Cámara Chilena de la Construcción para planificar cómo enfrentaríamos la pandemia de una forma dinámica. Eso era crucial, porque no es fácil hacer entender a las personas de lo importante que eran las medidas de seguridad en medio de una enfermedad que no conocen y es invisible”, señaló el prevencionista de riesgos, Manuel Hernández.

Les interesaba especialmente que los trabajadores visualizaran lo determinante que era el uso de la mascarilla en los contextos sociales y, sobre todo, la obligación de llevarla en toda la jornada de trabajo.

Se nos ocurrió algo bien particular y con mucha innovación. Implementamos las mascarillas por color para cada día de la semana. Parece algo muy simple, pero de verdad fue una medida clave que nos permitía tener un control agudo y visible”, dijo. Se entregaba una mascarilla de determinado tono para cada uno de los cinco días de la semana.

Los lunes teníamos las mascarillas de color rojo, martes azul, miércoles gris… hasta llegar al viernes. Qué pretendíamos con esto, tener un control sobre el recambio de mascarillas, porque éstas tienen una durabilidad corta y que es determinante en la protección. No podíamos arriesgarnos a que el trabajador cumpliera solamente portándola. Además de ponerse la mascarilla ésta debe tener protección efectiva”, aseguró el prevencionista

Este ordenamiento se mantiene hasta el día de hoy. Manuel Hernández señala que sumar el distanciamiento social, el lavarse las manos frecuentemente, controlar la temperatura y contestar los cuestionarios fueron medidas que costaron integrar, pero que gracias a la colaboración y la persistencia de los mensajes preventivos pudieron adoptarse a cabalidad. Ahora todo el personal está muy atento y preocupado por cumplir. “Hoy ya las asumen como parte de las medidas de seguridad prioritarias de las faenas”, recalca Hernández.

Pero sin duda que una de las herramientas estelares que introdujo Agrícola y Forestal Bagaro en sus plantas fueron las pantallas de nylon y PVC para los sectores en que es prácticamente imposible mantener el metro y medio de distancia entre dos trabajadores. Las pantallas fueron el elemento innovador que les permitió ganar el premio de las Buenas Prácticas en la Prevención del Covid 19, que otorgó la Cámara Chilena de la Construcción, delegación Los Ángeles.

Sin duda fue un elemento exitoso, que sumado a los cumplimientos de los protocolos significaron que la empresa no registrara contagios. “Con la ficha cuestionario Covid y la toma de temperatura se pudo evitar la llegada del virus a las planta, pesquisar los contactos estrechos y enviarlos a hacer los pcr ante la más mínima sospecha. No hemos tenido casos positivos así que eso también nos llena de orgullo. Creemos que hemos desarrollado un buen trabajo con el control de la enfermedad y vamos a seguir operando, porque somos un trabajo esencial para la construcción”, comentó Manuel Hernández.

El profesional agradeció el premio otorgado por la CChC, estímulo que les da ánimo para continuar operando apegados a los protocolos y velando por las medidas que permitan frenar el virus en las faenas.