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Empresas de la construcción reiteran diagnóstico crítico en La Araucanía: Existe riesgo de paralización en 30 obras emblemáticas de Vialidad y Arquitectura

02 / 05 / 22

Se trata de proyectos firmados en 2020 y que se encuentran en ejecución a la fecha. Alza en el precio de los materiales que ha derivado en un aumento en los presupuestos tiene en vilo a una serie de empresas con riesgo de quiebra debido a que los contratos firmados con el MOP no son reajustables.

La situación es realmente grave. De esta manera definen las empresas constructoras de la región de La Araucanía que actualmente mantienen contratos con el Estado, debido a los problemas presupuestarios que atraviesan, a causa del alza en el costo de materiales de construcción y que tales acuerdos no tienen una reajustabilidad acorde a las alzas que han tenido los suministros en los últimos 15 meses, poniendo en serio riesgo la materialización de proyectos emblemáticos en la novena región. Ya se han conocido los primeros casos de paralización y advierten que pueden haber más, situación que iría en directo detrimento de la calidad de vida de las personas.

Son 30 obras en vialidad y arquitectura con una inversión de $175 mil 910 millones firmados entre 2018 y 2020 que se encuentran actualmente en ejecución con peligro de paralizar. En ese sentido, las empresas admiten que el excesivo aumento presupuestario, que superan el 30% en algunos casos, es imposible de absorber incluso con sus utilidades.

De acuerdo al Índice de Precios de Materiales e Insumos de Construcción (IPMIC), elaborado por el INE, materiales como el hormigón premezclado ha tenido un alza de un 53%; los productos de hierro y acero un 44% y los materiales metálicos de uso estructural aumentaron un 27%, por nombrar algunos. A eso se suma el déficit de cerca de un 50% de mano de obra especializada.

Desde la Cámara Chilena de la Construcción Temuco, su presidente Gustavo Tomasetti, explica que “esta situación es realmente preocupante. Ya lo hemos planteado, desde que comenzaron las primeras luces sobre esta alza, sin embargo, pese a las conversaciones que hemos tenido con las autoridades no hemos llegado aún a soluciones concretas”.

El líder gremial agregó que “somos empresas que trabajamos por y para la región, muchas nacieron acá y queremos seguir acá, estamos comprometidos con el desarrollo de La Araucanía, pero vemos que con esta situación la quiebra en muchos casos está a la vuelta de la esquina. Cuando se firmaron estos contratos, hace dos o tres años, Chile era otro país, con una variable en los costos de los materiales de construcción de apenas un 2%. Hoy los presupuestos tienen aumentos de entre un 25% y 32%, lo que es insostenible para cualquier empresa, incluso con una gran espalda económica”.

Dirección de Arquitectura

Son 7 los proyectos con una inversión de $56 mil 815 millones cuyas obras iniciaron en 2020, de los cuales 3 ya han paralizado, de acuerdo a datos obtenidos del listado de Contratos de Obras en Ejecución al 31 de marzo de 2022, a través de Transparencia del Ministerio de Obras Públicas (MOP). El proyecto “Normalización CESFAM Consultorio General de Trovolhue”, cuya inversión supera los $4 mil 798 millones y que presentaba un 57% de avance, junto al proyecto a cargo de la reposición parcial del Edificio Consistorial de Angol ($5 mil 835 millones y 40% de avance) han sido los primeros en paralizar.

Por su parte, las constructoras a cargo de otros proyectos como “Normalización Hospital Comuna de Lonquimay”; “Reposición Infraestructura Liceo Jorge Teillier” de Lautaro; “Reposición Centro de Salud Familiar Victoria”; “Habilitación Terminal de Buses Interurbanos ciudad de Curacautín” y “Reposición Edificio Consistorial Comuna de Toltén”, ya han manifestado dificultades asociadas al aumento en sus presupuestos.

De acuerdo al presidente del Comité de Obras de Infraestructura Pública de la CChC Temuco, René Puig, la actual situación es crítica “porque no tenemos una salida a la vista. Hoy, las constructoras que estamos haciendo arquitectura tratamos de terminar las obras básicamente para no perder nuestro registro y poder construirlas, pero la pérdida es gigantesca. Cada constructora que se adjudicó un contrato desde 2020 hacia atrás tiene una situación crítica. Veo un negro panorama, creo que van a quebrar muchas empresas si es que no se busca una solución de forma acelerada”.

Añade que “las obras de Arquitectura tienen un impacto tremendo en la sociedad porque son obras que dan servicio o solucionan problemas a una comunidad entera. No terminar un colegio significa que niños quedan sin poder asistir a su establecimiento un par de años hasta que se licita la obra de nuevo. El dejar un consultorio sin terminar tiene un efecto tremendo en la población porque la gente se queda sin poder tener atención”.

En ese sentido, explica que en otras direcciones “como Vivienda ha habido algunas modalidades en donde han reajustado los contratos y nosotros que estamos con proyectos de Arquitectura no hemos visto ninguna salida”.

Dirección de Vialidad

Los proyectos de Vialidad también están alarmantes. Hasta el 31 de marzo del presente año, son 23 los proyectos en ejecución cuyos contratos iniciaron entre 2018 y 2020 por $119 mil 95 millones. De ellos, 17 proyectos por $85 mil 703 millones corresponden a conservación de caminos y 3 proyectos por $29 mil 144 millones son proyectos específicos.

En esa línea, son tres los proyectos de público conocimiento que ya paralizaron. El mejoramiento de la ruta S-61 Melipeuco – Icalma con un 52% de avance; y dos proyectos de la ruta S-803, uno en el tramo de la comuna de Villarrica (71% avance) y otro de Loncoche (39%), no pudieron finalizar. Los tres proyectos significaron una inversión de $15 mil 953 millones.

Al respecto, cabe destacar que materiales como el asfalto aumentaron entre un 40% y 50%; el hormigón entre un 20% y 25%; las maquinarias en un 50% y los repuestos de maquinarias en un 100%.

Desde la CChC Temuco, el presidente del Grupo de Trabajo Vialidad y Consejero Regional del gremio, Francisco Alanis, explica que “no podemos seguir trabajando a pérdida. Desde que firmamos el contrato asumimos un compromiso por el desarrollo de la región y sus habitantes, pero la situación escapa absolutamente de nuestras manos porque nos enfrentamos a una “fuerza mayor”, algo que está tipificado en el Reglamento del MOP, como una pandemia que además ahora está asociada a una guerra en las puertas de Europa. Seguimos operando a pérdida. Necesitamos llegar a una respuesta concreta por parte del Estado como empleador, nada más que eso”.