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Sanhattan

20 / 02 / 12

La situación que afecta al sector de Sanhattan y sus eventuales consecuencias tienen que servir para sacar importantes lecciones que orienten la gestión de nuestras ciudades.

En primer lugar, cada vez que un municipio decida modificar su Plan Regulador Comunal para aumentar la densidad de una determinada zona debe dejar establecida en dicho instrumento la infraestructura adecuada para asumir esta mayor densidad, incluida la vialidad correspondiente, velando así por la calidad de vida de los antiguos y nuevos residentes. Esta es una de las responsabilidades indelegables de las autoridades comunales y cuentan con todas las atribuciones para cumplirlas y hacer que se cumplan.

El caso de Sanhattan también ha dejado en evidencia que cuando se trata de una situación que involucra a más de una comuna, el país no cuenta con una institucionalidad que permita coordinar eficientemente los esfuerzos individuales de los municipios y los ministerios. Por lo tanto, debiera existir una “autoridad de la ciudad” que se haga cargo de esta labor, la que podría recaer, en caso de que no se quiere crear una nueva figura, en las intendencias regionales.

En la misma línea, ya sería hora de que en el Ministerio de Vivienda y Urbanismo se cree la Subsecretaría de Urbanismo, que ayude a resolver éste y otros tantos conflictos urbanos.

Previstos los efectos de una determinada decisión y diseñadas las soluciones, entonces correspondería discutir cómo se financian. Al respecto, la CChC es partidaria de que todos los proyectos se hagan cargo de las externalidades directas que provocan, para lo cual los costos asociados a las medidas de mitigación deben ser posibles de estimar con anticipación, proporcionales a los impactos generados y sin “recargos” por los déficits históricos que presentan las ciudades en materia de infraestructura.

La situación que afecta al sector de Sanhattan y sus eventuales consecuencias tienen que servir para sacar importantes lecciones.