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Opinión Presidente CChC Punta Arenas: Leyes de incentivo a la inversión

31 / 08 / 15

Podemos tener distintas opiniones, pero no distintos datos. Los números son claros. El DL 889, que introdujo la bonificación a la contratación de mano de obra data de febrero de 1975. El DL 1055, que autorizó el establecimiento de zonas francas en Iquique y Punta Arenas es de junio de ese mismo año. El DFL 15, que bonifica hasta el 20% de las inversiones de las PYMES fue promulgado en abril de 1981. La Ley Navarino vio la luz en 1985, la actual Ley de becas en 1987, La Ley Tierra del Fuego es de 1992, El FONDEMA fue creado en 1993, La Ley Austral data de 1999 y la Ley de Feriado Anual es del año 2005. Los recursos inyectados a la economía de Magallanes a través de estos instrumentos han sido cuantiosos. ¿El resultado? Desde 1960 a la fecha nuestra región es la que menos ha crecido a nivel nacional. Además hemos perdido peso relativo, pasando de ser el 2,5% del PIB del país en 1960 a ser el 0,8% en 2014.


Es posible que los actuales instrumentos de incentivo hayan ayudado a evitar que el deterioro relativo de nuestra economía sea más dramático aún. También es posible que en este momento den viabilidad a las pocas empresas que hoy funcionan en Tierra del Fuego y Puerto Williams. Sin embargo, después de décadas de aplicación, es claro que no han logrado generar un desarrollo significativo y mucho menos autosustentable.
Cabe preguntarse: ¿Queremos continuar por este camino y seguir perdiendo peso relativo en la economía nacional? ¿Queremos eternizar nuestra dependencia de las dádivas del nivel central para mantener nuestras condiciones de vida?
A partir del anuncio del gobierno de revisar las leyes de excepción vemos una oportunidad para replantearnos lo que hemos venido haciendo y buscar la manera de ser más eficaces en el uso de los recursos que recibimos. No se trata de eliminar las ayudas del estado para la región, sino de diseñar un plan que nos lleve a lograr, en el largo plazo, un desarrollo sostenible. Este plan debe reconocer las particularidades de nuestras comunas y focalizar los recursos en los sectores con mayor potencial en cada una de ellas.


El desafío de llegar a tener una economía autosuficiente puede parecer difícil, pero es posible. Países con condiciones naturales tan complejas como las nuestras lo han logrado. Es tiempo de que nos hagamos cargo de nuestro sustento. Es la manera de lograr mayor autonomía en la toma de decisiones. Es la forma de avanzar hacia una regionalización real.

Jan Gysling Brinkmann

Presidente

CChC Punta Arenas