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Arquitecto socio de CChC Los Ángeles ganó importante premio en la Bienal Panamericana de Arquitectura de Quito

29 / 11 / 20

El colectivo Procesos Urbanos, que integra el socio Emilio Thodes, fue galardonado con el Premio Panamericano 2020 por su trabajo en la intervención de arquitectura patrimonial.

Crédito de las fotografías: bikubik

El proyecto CACMU Verde de la Cooperativa de Ahorro y Crédito Mujeres Unidas, de la ciudad de Ibarra, Ecuador, fue galardonado con el Premio Panamericano a la Intervención en Arquitectura Patrimonial en la Bienal de Arquitectura de Quito 2020.

En él trabajó un grupo de siete profesionales, entre los que se encuentra el arquitecto socio de la Cámara Chilena de la Construcción Los Ángeles, Emilio Thodes, quien en 2016 inició junto a otros dos profesionales y amigos un espacio de colaboración y discusión que llamaron Procesos Urbanos.

Thodes define a Procesos Urbanos como “un estudio de desarrollo de proyectos e investigación donde trabajamos en proyectos de arquitectura, planificación y diseño urbano, e investigación aplicada en diversas temáticas como son los sistemas integrados de espacio público y la relación de las industrias extractivas con el desarrollo territorial en Latinoamérica, por mencionar algunos”.

El colectivo que ganó el premio está formado también por Jorge Andrade Benítez, Gabriela Naranjo Serrano y María José Valdospinos. Participaron como colaboradores Franz Fischer, Sofía Ortiz y Ana Martínez.

El proyecto CACMU

Luego de formar ese colectivo comenzaron a trabajar en diversos proyectos, entre los cuales surgió el de la Cooperativa de Ahorro y Crédito Mujeres Unidas de la ciudad de Ibarra, Ecuador. Se trata de un edificio patrimonial que destaca por sus paredes de adobe, molduras de ladrillo, zócalo de piedra y ventanas de madera, el cual fue restaurado e intervenido para albergar las actividades de la entidad, que ayuda a las mujeres vulnerables y sus familias para que puedan conseguir servicios financieros y atención médica. Hoy, la sucursal de la capital imbabureña posee más de 1.000 mts2 disponibles entre la habilitación de la edificación patrimonial y la construcción de un nuevo edificio que se integra con el primero.

En 2019, la edificación competa recibió la certificación internacional EDGE por su eficiencia en el ahorro de energía eléctrica y agua.

Emilio Thodes relata así el inicio del “lindo pero desafiante” proyecto: “Este encargo de recuperar y poner en valor un edificio patrimonial ubicado en el centro histórico de la ciudad de Ibarra, en la sierra ecuatoriana, llegó a Jorge el año 2017 por medio de unos clientes extranjeros, quienes habían adquirido esta propiedad y necesitaban un consultor local quien los pudiera asesorar de acuerdo con sus necesidades”.

“Así, nos reunimos los tres a conversar con el equipo sobre cómo abordar el proyecto para luego hacer algunas propuestas al cliente y explicar nuestro enfoque en relación a cómo hacer algo con una fuerte impronta local, pero con un lenguaje contemporáneo que pudiera poner en valor lo ahí existente”, explica.

Al final lograron un proyecto que rescata el edificio antiguo en su exterior, respetando la imagen y reemplazando los materiales deteriorados por el tiempo, mejora el interior para su uso actual y agrega un nuevo edificio que se relaciona con el antiguo para formar un gran complejo destinado las actividades de la cooperativa.

El premio

El veredicto del Premio Panamericano a la Intervención de Arquitectura Patrimonial es quizás la mejor definición en pocas palabras del trabajo realizado por el equipo de Procesos Urbanos. En él se puede leer que, con un “lenguaje sencillo” se logra destacar la arquitectura existente con una “forma muy adecuada de manejar la luz y la materialidad”.

El fallo habla de los tres niveles que se manejaron el trabajo: el exterior, casi enteramente restaurado para recobrar la identidad del edificio; el interior, en donde según el veredicto “se respeta y rescata lo existente”; y lo nuevo. En resumen, la comisión que entregó el premio consideró que se trata de un “’no tocar nada y tocar todo’ que evoluciona hacia un objeto muy potente con los matices de intervención claramente marcados y armónicos”.

A mi modo de entender es muy interesante el veredicto y en particular esa frase, ya que creo habla un poco de las constantes ideas que estaban siempre en discusión en las conversaciones del equipo de arquitectura cuando analizábamos el cómo intervenir lo existente de manera adecuada, y cómo proponer algo que represente nuestra visión en cuanto a diseño”, expresa Thodes sobre el texto del premio.

Así, por una parte, tocamos todo, cuando intervenimos el edificio patrimonial existente que estaba en muy mal estado, procurando hacerlo de manera sutil para que lo nuevo no pareciera ajeno a lo que ahí hubo alguna vez. Esa delicadeza y reconocimiento de lo que existe ayuda a que pareciera no hubieras intervenido el edificio nunca”, añade.

“Por otra parte, se presenta un patio trasero vacío, sin un valor patrimonial aparente, fuera de una arcada existente en el lugar, el cual podíamos intervenirlo en su totalidad. Lo interesante aquí, volviendo a la frase del jurado, es que lo trabajamos de manera tal que se lograra integrar espacialmente de manera delicada con el edificio existente, con un lenguaje distinto de diseño dado por el uso de los materiales y el manejo del vacío y patios interiores que nos permitieron incorporar naturaleza y luz al interior. En mi opinión el edificio nuevo no sólo dialoga muy bien con lo existente sino también con su entorno ya que lo pensamos de manera tal que no se percibiera desde el exterior”, cierra el profesional.