Por: Sebastián Godoy Bustos | 06/09/2025
Hoy, la Región de Ñuble cumple siete años desde su creación. Un septenio marcado por la esperanza de un nuevo comienzo, con el sueño compartido de miles de ñublensinos y ñublensinas de mejorar su calidad de vida a través del desarrollo, la descentralización y la ejecución de proyectos largamente esperados.
Sin embargo, al mirar en perspectiva, es inevitable sentir que ese sueño avanza, pero no al ritmo que necesitamos. Actualmente nuestra región tiene desafíos pendientes y no nos podemos dar el lujo de trabajar divididamente, sino al contrario, unir fuerzas para sacar adelante el futuro de todos y todas.
Esta semana, el Ministerio de Obras Públicas presentó el Plan Nacional de Infraestructura Pública 2025–2055. Para Ñuble, se contemplan 860 proyectos y una inversión estimada de $7,2 billones a ejecutar en los próximos 30 años. Se trata de una señal potente, que nos da esperanza y pone a Ñuble como un potencial polo logístico del sur de Chile. Paralelamente el Gobierno Regional está impulsado una mesa técnica donde se está proyectando inversiones importantes, una de ellas, es la pavimentación de 780 kilómetros de caminos rurales de aquí al 2030, lo que permitiría aumentar en un 10% los caminos pavimentados, alcanzando el 50% de cobertura en este aspecto tan sensible para nuestras zonas rurales, acercándose así al promedio nacional.
Debemos seguir impulsando, en unidad y con altura de miras, proyectos emblemáticos y estratégicos para el desarrollo económico y social de nuestra región. Obras como los embalses Chillán, Zapatillar y Nueva La Punilla; la ampliación del Aeródromo General Bernardo O’Higgins; la habilitación del paso fronterizo San Fabián–Las Ovejas; el proyecto Circunvalación Oriente Chillán–Chillán Viejo; la construcción de un nuevo centro penitenciario; la expansión del sistema eléctrico; la tan necesaria ampliación de la Ruta 5 Sur; y la creación de nuevas rutas, como la que conecta con Yungay.
Ñuble debe avanzar al ritmo de las necesidades de su gente. Somos una de las regiones con mayores índices de desempleo del país. Por ello, es necesario que el Estado —y muy especialmente el Gobierno Regional— continúe con el impulso que lleva hasta ahora para que avancen las obras que transformarán la vida de nuestros habitantes.
En Ñuble no hay espacio para la división cuando se trata de crecer. La infraestructura no tiene color político; tiene un solo propósito: mejorar la vida de las personas. Este camino debe trabajarse con unidad, convicción y amor por nuestra tierra.
Como gremio, seguiremos desempeñando nuestro trabajo articulador con compromiso y visión de futuro. Seguiremos creyendo en esta región, en su enorme potencial y trabajando incansablemente para hacer del desarrollo una realidad. Ñuble merece avanzar, y lo haremos juntos.
¡Feliz aniversario, Ñuble! Sigamos construyendo el futuro que todos y todas merecemos.
