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Un oasis sin agua no es sustentable

04 / 09 / 15

El cuidar el territorio que nos cobija y nos alberga día a día es una aspiración compartida desde siempre por nuestro gremio, asunto que quedó muy bien reflejado en la propuesta “Visión de Ciudad de Calama” que presentamos hace algunos años a nuestras autoridades locales.

Está claro que el oasis de Calama se ha deteriorado significativamente en las últimas décadas, por lo mismo hay que plantearse seriamente su conservación a través de acciones concretas más que palabras. Esto implica conversar preferentemente sobre el agua pues un oasis sin agua no es sustentable ni menos sostenible en el tiempo. Por lo mismo, la eventual determinación de algunas empresas mineras de la zona de incorporar en sus procesos productivos el uso de agua de mar sería una gran medida que, -complementada con otras que debieran impulsarse en el corto plazo-, debieran aminorar la amenazada sustentabilidad y protección de nuestro oasis.

Interesante es saber que cada vez son más las mineras que se animan con la idea de construir sus propias desaladoras para enfrentar las limitaciones de agua fresca que existe en el presente y que se profundizarán sin duda en el futuro si no se toman las medidas del caso. Un buen ejemplo de esto es el centro de trabajo Radomiro Tomic que para la explotación de la línea Sulfuros Fase II tiene considerada una planta concentradora que utilizaría agua desalada, con el propósito de continuar con la actividad minera y preparar su avance de manera eficiente y responsable a futuro.

Si bien hay un análisis técnico y económico que también deben hacerse, la decisión final debe poner énfasis antes que nada en la sustentabilidad de las comunidades que rodean a los centros mineros insertos en la zona, pues –reiteramos- un oasis sin agua no es sustentable para nadie ni para nada. El cómo recuperamos el agua para consumo de la comunidad es otro de los desafíos que debe acompañar sí o sí este buen desafío.

Según los expertos, para el año 2025 se espera que el agua de mar alcance el 36% del agua total requerida en la industria minera del metal rojo. Incluso se espera que a la misma fecha el consumo de agua de mar en la región duplique el consumo de agua fresca. Son cifras que hay que tener presentes desde ya pensando en lo vital que es el agua para la sobrevivencia humana y del territorio, más aun considerando las condiciones extremas que ofrece el desierto que nos cobija: el más árido del mundo.

Por Juan González Beltrán, presidente Regional Cámara Chilena de la Construcción Calama