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El cambio

12 / 03 / 22

Por Andrés Angulo, presidente CChC Osorno

Publicado el sábado 12 de marzo 2022 en el Diario Austral Osorno

La realidad es que los gobiernos por sí solos rara vez son capaces de llevar a cabo las transformaciones a las que nuestras sociedades aspiran, ciertamente no en el plazo de cuatro años impuesto por el ciclo electoral democrático. El cambio sistémico o estructural es el producto de interacciones infinitamente complejas de ideas, instituciones, movimientos sociales, desastres naturales, líderes individuales, geopolítica, avances tecnológicos y cultura popular.

Es necesario ver desde múltiples perspectivas los procesos para lograr cambios, sugerir nuevos paradigmas o enfoques que deberían guiar la búsqueda de consenso en el mundo pospandémico.

Se proponen cuatro principios para la acción que son relevantes para casi cualquier área de la política pública.

1. Usar la cultura como vehículo para escuchar y comprender. Un tema recurrente en los movimientos de protesta social que han sacudido a los países de América Latina y el Caribe en los últimos años ha sido la desconexión entre los líderes gubernamentales y las frustraciones articuladas por la ciudadanía de a pie. Se requiere una especie de “escucha atenta” que permita “leer y tomar la temperatura de una determinada sensibilidad social en un contexto dado”. Cuando las instituciones experimentan con nuevos enfoques de escucha activa, pueden catalizar “procesos en lo que se generen vínculos de largo plazo entre sujetos con intereses comunes”.

2. Potenciar el pensamiento crítico y la participación ciudadana estratégica Un segundo principio para la acción propone dotar a los ciudadanos de las herramientas necesarias para examinar eficazmente la realidad contemporánea y participar en la construcción de objetivos colectivos.

3. Equilibrar las aspiraciones humanas con las necesidades de la naturaleza. Citando las consecuencias de la crisis climática, la degradación generalizada del medioambiente y la excesiva explotación de los recursos naturales. Se recomienda un completo replanteamiento del concepto de sostenibilidad.

4. Apuntar a tener impacto en el largo plazo. En una cultura de gratificación instantánea, éxitos virales y modas digitales efímeras, puede ser difícil conseguir apoyo para cualquier empresa que tarde una generación o más en dar frutos. Limpiar y restaurar un río urbano como el Damas, modernizar un sistema judicial, descarbonizar un sector energético: todo ello requiere décadas de atención y compromiso sostenidos.

Trabajar por la unidad de los chilenos para resolver los problemas urgentes, demandas sociales, y el crecimiento de la economía, no será fácil; pero somos muchos los que estamos dispuestos a colaborar para construir un mejor país.