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Proyecciones 2016: Al mal tiempo, buena cara

30 / 12 / 15

Opinión Presidente CChC Valparaíso Marcelo Pardo

En 2016 la inversión en construcción estará prácticamente estancada en la región por los factores conocidos: menor actividad de la economía; incertidumbre por reformas estructurales; problemas de provisión de suelo urbano -exacerbada por falta de factibilización técnica y por “congelamientos” indiscriminados-; encarecimiento de la construcción por temas regulatorios y alza del dólar; y crecientes restricciones bancarias para créditos hipotecarios y financiamiento de proyectos.

Esta apreciación fue reafirmada por la encuesta de expectativas que incluyó el último informe MACh CChC, que destaca la preocupación de los empresarios por los temas “Desaceleración de la Inversión”, “Reforma Laboral”, “Reforma Tributaria” y “Acceso al Crédito”.

En este escenario como gremio entendemos que la infraestructura es la base de la competitividad. Y la competitividad es piedra angular del desarrollo. Por ello hemos hecho esfuerzos por poner el tema de la inversión en el debate público. Y hemos puesto al servicio de autoridades y la comunidad, la identificación de los proyectos críticos para el futuro de la región.

En efecto, consideramos que hoy es una buena oportunidad para que el Estado invierta en infraestructura directamente o por vía de concesiones a privados, dinamizando así una serie de actividades e industrias asociadas a la construcción y beneficiando a nuestra economía con el círculo virtuoso que genera el sector.

Similar ocurre con el área vivienda que presenta un importante déficit en nuestra región, que por cierto ostenta el triste record de ser la con mayor cantidad de familias viviendo en campamentos en el país. Es necesario incrementar los recursos de los programas habitacionales Minvu y ampliar los beneficios del Estado hacia sectores medios, a través de nuevos subsidios a la oferta, que tuvieron en años anteriores un probado efecto reactivador.

Finalmente es necesario y urgente destrabar la realización de proyectos, desterrando la burocracia excesiva y garantizando la certeza jurídica de los permisos de obra.

Y, antes que todo, al mal tiempo buena cara. De eso los constructores sabemos mucho. Por eso estamos confiados en que, trabajando de manera mancomunada los privados con el sector público, despejando de ruidos el entorno y entregando certezas para poder tomar decisiones, tendremos que normalizar lo antes posible la actividad.

En este escenario la premisa debe ser una: en los tiempos complicados que vivimos ayudémonos entre todos a construir. A construir las viviendas y el equipamiento que la población necesita, la infraestructura que de sustento al crecimiento de la población y las ciudades, y las fuentes de energía que nos permitan sostener nuestra economía y proyectar y hacer sostenible nuestro modelo de desarrollo. Construir es tarea de todos. Y genera bienestar para todos los chilenos. En eso estamos los constructores de Chile desde la fundación de la Cámara. Y en eso estaremos de nuevo en 2016, cuando cumplamos 65 años sirviendo a nuestra región y al país.